Mientras que el realismo intenta representar el mundo tal como lo percibimos, respetando las proporciones, los materiales, la iluminación y las leyes físicas, el surrealismo rompe estas reglas para crear nuevas realidades. En una obra surrealista es posible encontrar objetos flotando, seres híbridos, paisajes imposibles o situaciones que desafían la razón.
La principal diferencia entre ambos estilos radica en su propósito. El realismo busca observar y reproducir la realidad de forma objetiva, mientras que el surrealismo utiliza la imaginación para transformar esa realidad y generar nuevas interpretaciones visuales.
El surrealismo invita al espectador a cuestionar lo que considera normal, explorando emociones, ideas y conceptos que muchas veces no pueden expresarse únicamente con palabras.